Astorga, la Austurica Augusta romana, es una ciudad cargada de historia, la que se ha construido a lo largo de sus más de 2.000 años de vida. Un conjunto histórico artístico, cabecera de la vía romana que nacía en Emerita Augusta, hoy Mérida, y finalizaba en Astorga. A su pasado romano, integrado en las construcciones modernas, se une su importancia como núcleo clave en el Camino de Santiago durante la Edad Media. Además, puede presumir de ser la única ciudad en la que convergen las dos grandes rutas turísticas por excelencia: la Vía de la Plata y la Ruta Jacobea. Astorga es todavía diócesis y mantiene en su poder una de las más bellas catedrales de Castilla y León y un Palacio Episcopal, obra de Gaudí, que parece haber salido del cuento de Blancanieves. A estos atributos los acompañan sus murallas, sus iglesias y edificios, sin olvidar sus atractivos museísticos y gastronómicos.
La ciudad bimilenaria de Astorga, capital de los Astures en época de dominación romana, se encuentra al oeste de León, a unos 45 kilómetros de la capital, erguida sobre un altozano en la llanura de las comarcas que la circundan: La Cepeda, Páramo, Vegas del Órbigo y del Tuerto, y la Maragatería. Las Montañas de León y el Monte del Teleno, la montaña sagrada de los romanos, resguardan a esta ciudad que encierra en sus entrañas restos de un pasado romano que hoy convive con los modernos edificios.
Indescriptible. Esta es la palabra que define la primera estampa que observa el turista nada más entrar en Astorga. Una Catedral, toda una joya, que no pierde protagonismo al lado de un palacio que parece de azúcar. Dos edificios que protege la muralla de origen romano. Esa es la postal de Astorga, la que más llama la atención, pero no la única. Queda su Ayuntamiento, sus plazas, el Seminario y sus iglesias.
Conjunto Monumental
El turista puede comenzar su paseo por Astorga en el sorprendente conjunto monumental que crean la Catedral, el Palacio Episcopal y la muralla, de origen romano y que se ha reedificado con el paso del tiempo.
La catedral astorgana, toda una joya, es un conglomerado de estilos donde el renacentista, el barroco y el gótico se dan la mano. Comenzó a construirse en el siglo XV pero no se acabó hasta el XVIII, con el remate de las dos torres y la fachada de Poniente. Si su parte exterior ya invita a contemplarla, quien se acerque hasta ella debe visitar el interior, donde duerme el impresionante retablo mayor de Gaspar Becerra y un coro de sillería comparable con el de las mejores catedrales españolas.
A la derecha de la fachada principal de la catedral, el Palacio Episcopal, que se levantó al dictado del arquitecto universal Antonio Gaudí. Un precursor de las formas, un genio que trasladó su fantasía e imaginación creando nuevas soluciones constructivas.
El edificio, que recuerda a un palacio recién salido de un cuento de príncipes y princesas y que ha sido declarado Monumento Nacional, lo mandó construir el Obispo de Astorga Grau, también de origen catalán. Un incendio arrasó totalmente el antiguo palacio episcopal.
Si la parte exterior rompe moldes, los que rompió el modernista catalán, el interior sigue la misma línea. Del conjunto destaca el salón del trono, con maravillosos ventanales neogóticos de hermosas vidrieras; el comedor de gala, y otras dos estancias como el despacho oficial y la capilla, de extraordinaria belleza.
El Palacio alberga en la actualidad El Museo de los Caminos, donde aparece una importante colección de arte religioso con obras como el retablo de San Bartolomé del siglo XV, y el de San Benito de Villamejil.