Es la villa de las fuentes y un templo dedicado al agua. Candelario es una de las localidades más bellas que goza de una cuidada arquitectura popular. Colgada de sus balconadas, sorprendente al atravesar batipuertas y encandiladora con sólo oír el rumor que desciende de los neveros formando caminos de agua.

Candelario es un regocijo para los sentidos, un pueblo típico de montaña con paisaje interior: el oído escucha el rumor de la corriente, la vista disfruta con la bellísima arquitectura popular, adaptada al relieve de una orografía escarpada que casi toca la Vía de la Plata y una climatología rebelde durante el invierno.

También es un regocijo para el gusto, gracias a su exquisita gastronomía, donde prevalece el embutido.