Castilla y León ha sabido aprovechar la riqueza de las aguas de sus manantiales y se ha convertido en un destino ideal de Turismo de Salud.

Los tratamientos que ofrecen los balnearios van encaminados principalmente a curar o aliviar una dolencia, de forma preventiva, a impedir la aparición y rebrotes de enfermedades y afecciones pero todo ello sin renunciar ni descuidar la parte lúdica y de ocio que también proporciona el agua.