Museo de León. Obra que procede de San Isidoro de León y realizada en el primer cuarto del siglo XII.

La renovación de las formas artísticas experimentada en el reino leonés de la undécima centuria da paso al Románico más internacional, difundido a lo largo del Camino de Santiago. El lugar donde se dispusieron las innovaciones más interesantes aplicables a la Iglesia y la monarquía fue San Isidoro de León. En la transformación del templo de tiempos de Fernando I se materializó una nueva fábrica de mayores dimensiones que empleó como lenguaje estético un Románico plenamente configurado.

La pieza que seleccionamos este mes en el museo debió de formar parte de la fachada norte, hoy perdida, un acceso que permaneció abierto pocas décadas, pues en 1148 la infanta Sancha y su hermano Alfonso VII instalaron en San Isidoro clérigos de la regla de San Agustín. Éste pudiera haber sido el momento en que el norte del templo se integró en la zona de clausura y esa parte septentrional dejó de ser pública, siendo revestida hacia 1150 por la panda oriental del claustro.

En una investigación reciente, la profesora Therese Martin, propuso una reconstrucción hipotética de esta fachada perdida, donde el San Juan que conservamos estaría integrado en una de las enjutas del vano de entrada. Este busto de San Juan podría completarse con un resto conservado en San Isidoro de la vestimenta inferior, pues ambas esculturas presentan rasgos similares y una leve inclinación a la derecha.

El relieve, de tamaño considerable, pudo formar parte de una pareja tal vez completada con Santiago el Mayor. Así podrían relacionarse los relieves de Pedro y Pablo, presentes de la fachada oriental, con los de Juan y Santiago, presumiblemente situados en la parte norte. Esos mismos santos son asociados en las fachadas de la iglesia borgoñona de Cluny, cuyas relaciones con la monarquía leonesa han sido bien estudiadas y en la portada de Azabachería de la catedral compostelana, vinculándose así a ambas sedes, y potenciando el atractivo para los peregrinos.

Varios autores apuntaron que gran parte de la decoración escultórica de esta etapa constructiva de San Isidoro podría vincularse a un taller compostelano-tolosano, que desde Santiago habría alcanzado León, como quizás indicarían las marcas de canteros del transepto isidoriano en comparación con las de Compostela. Por otro lado, las características formales apuntan en ese sentido, pues el busto que comentamos dispone su cabello en forma de sogas, su rostro es redondeado, con gruesos y abultados carrillos, los ropajes se disponen formando pliegues de líneas paralelas que generan pronunciadas curvas en el pecho, etc.

La imagen del santo es habitual: imberbe, con el cabello largo y su mano derecha velada sosteniendo el libro donde señala con la izquierda. Los ojos son huecos tal vez para rellenarse de cera o gemas y lograr una imagen más expresiva vinculable a la eboraria, rasgo que aparece igualmente en las figuras de Pedro y Pablo de la fachada oriental.

La pieza del mes constituye una oportunidad para conocer más detenidamente alguno de los bienes expuestos en el Museo, mediante una explicación detallada durante las visitas guiadas, que se desarrollan gratuitamente de martes a domingo, a las 12’30 h.

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Fechas

Del 1 octubre al 31 octubre de 2017

Enlace

Dirección

Museo de León - Plaza de Santo Domingo, 8. Municipio de León. 24002 León.