La exposición está formada por unas 80 obras, entre esculturas y dibujos, que recorren el interés del artista salmantino por el tema taurino. Hijo de mayoral, el toro bravo siempre le interesó desde que nace en el campo, hasta que muere en la plaza.

Tal como explica el hijo del escultor, Francisco Blanco, "No se puede entender la obra y la personalidad de Venancio Blanco sin referirnos a su tauromaquia. Sus primeras imágenes de niño fueron las reses que mi abuelo conducía a caballo por las dehesas salmantinas; mayoral de los Pérez Tabernero, compartía con su hijo el trabajo en los herraderos, las faenas de tienta, las de acoso y derribo. Mi padre me ha contado cómo acompañaba a su tío Manolo al encerradero, donde vaqueros y ganaderos llevaban a los toros y novillos para ser enjaulados y transportados a las plazas. Podían reunirse varias ganaderías, decenas de caballistas, un auténtico espectáculo campero recordado siempre".

Los dos primeros protagonistas son el toro y el caballo, desde su vida en el campo, desde su juego en la plaza, desde su aportación a la cultura. Ambos conviven y crecen juntos, a la sombra de las encinas, en el silencio musical que llena la luz del atardecer, participando de un todo grandioso que la Naturaleza nos muestra en la plenitud de su belleza. Y se reencuentran en la plaza, donde asisten a su despedida. El tercer gran personaje es el torero. El toreo es entendimiento entre el hombre y el animal, y es sentimiento. Al toro hay que encelarlo con caricias, decía Venancio, llevadas desde el temple de la muleta. Y armonía de formas, verdadera geometría, solía afirmar: la vertical del torero se conjuga con la horizontal del toro y con el plano de la capa o de la muleta, en el círculo del ruedo.

"Mi padre quiso ser torero, y su vida fue una lidia en el coso de su taller. Artista y materia, ilusión y trabajo, para dar forma a la idea. La bravura del toro, el bronce o el dibujo en manos del escultor, se convierten en realidad plástica cuando hay conocimiento y dominio del oficio. Lidia es lucha, pero también es juego, fiesta, para gozar de la belleza, en el taller, en la plaza", explica Francisco Blanco.

Para la ocasión, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha cedido temporalmente, la escultura Torero de 1962, premiada con la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Bronce de tamaño natural, modelado directamente en cera y fundida en su propio taller junto a su hermano Juan Blanco. Esta escultura ha salido únicamente en tres ocasiones del Museo:en 2001 con ocasión de la exposición retrospectiva Venancio Blanco. Escultura organizada por la Fundación Capa en Alicante, y en 2016 cuando se expuso en el Museo de la Evolución en Burgos.

Además, los visitantes podrán disfrutar de la primera ampliación en escayola, del Monumento al Vaquero Charro, depositado desde 2016 en el Casino de Salamanca y la escayola de la primera ampliación del monumento a Juan Belmonte de Sevilla.

Web del evento: https://es-es.facebook.com/FundacionVenancioBlanco/

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Fechas

Del 4 julio de 2019 al 31 enero de 2020

Enlace

Dirección

Sala de Exposiciones Santo Domingo de la Cruz - Arroyo de Santo Domingo, s/n. Municipio de Salamanca. 37008 Salamanca.

Información adicional

Martes a viernes: de 17.00 a 21.00 h Sábados, domingos y festivos: de 12.00 a 14.00 h y de 17.00 a 21.00 h. Lunes cerrado (excepto festivos)