CASULLAS BORDADAS. SIGLOS XV-XVII

Para la Iglesia Católica, los ornamentos con que se cubren los ministros ordenados cumplen diversas funciones: responden al carácter sagrado y festivo de las celebraciones; contribuyen a su esplendor, solemnidad, dignidad y decoro; manifiestan la diversidad ministerial, y expresan tanto las características de los misterios de la fe que se celebran como el sentido progresivo de la vida cristiana en el devenir del año litúrgico.

De entre ellos destaca la casulla, prenda propia de los sacerdotes -ya sean obispos o presbíteros-, que se coloca por encima del alba y la estola, y se emplea durante la celebración eucarística y las acciones sagradas directamente relacionadas con ella. Consta de dos partes casi iguales y redondeadas, tiene una abertura superior para introducir la cabeza, y está recortada por los costados, cubriendo al ministro por delante y por la espalda, y facilitando el movimiento de sus brazos.

Las casullas bordadas son una de las mejores muestras de arte textil, no solo por su historia intrínseca (sus formas, medidas y adornos revelan los principios estéticos y las devociones de su tiempo), sino también por la calidad de los tejidos (terciopelo, damasco, raso, etc.), la belleza de sus bordados (realizados con hilos de oro, plata y seda), y la vistosidad de la pasamanería que las guarnece.

Con el complejo trabajo manual ejecutado por los talleres que dirigían los maestros brosladores o bordadores se intentaba imitar los efectos de volumen, profundidad, gradación cromática y claroscuro, propios de la pintura. Elevadas cotas de calidad se aprecian sobre todo en las bandas verticales o cenefas de "imaginería", en cuyos encasamientos y tondos se representan escenas o figuras aisladas de Dios Padre, Cristo, la Virgen María, los apóstoles y otros santos, sobre fondos neutros o paisajísticos. Fuera de ellas, se multiplican los elementos ornamentales, propios de los repertorios decorativos de cada época.

Son pocos los ornamentos con bordados que han llegado hasta nosotros, pues la fragilidad de los materiales, el deterioro por su uso continuado, y el cambio de gusto estético, entre otras razones, han propiciado su desaparición. La diócesis de Zamora conserva varias casullas confeccionadas entre los siglos XV y XVII, época de su mayor esplendor, de las cuales se expone una pequeña muestra, para disfrute de los visitantes.

E-mail del evento: museo.diocesano@diocesisdezamora.es

Web del evento: http://www.diocesisdezamora.es/delegaciones/ver-museo-diocesano-24

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Fechas

Del 3 enero al 30 junio de 2020

Enlace

Dirección

Museo Diocesano de Zamora - Plaza de Santo tomás, s/n. Municipio de Zamora. 49002 Zamora.

Información adicional

De lunes a sábados de 10 h a 14 h y de 17 h a 20 h. Domingos y festivos de 10 h a 14 h