El grabado es una parcela destacada en el campo de las artes aplicadas. Sus diversas técnicas principalmente la xilografía, la calcografía y la litografía permitieron a instituciones y asociaciones eclesiásticas reproducir y difundir las imágenes religiosas de mayor devoción entre los fieles, a través de la producción de estampas con el "verdadero retrato" o la "milagrosa imagen" de alguna figura de Cristo, la Virgen María o un determinado santo.

Estas estampas populares circularon fundamentalmente entre los siglos XVII y XIX, y pervivieron hasta la aparición de las técnicas fotomecánicas y de la fotografía, a fines de la centuria decimonónica. Estaban realizadas en hojas sueltas de papel o en fragmentos de tafetán, y se vendían en santuarios, ermitas, iglesias y conventos a las personas devotas que, por un precio módico, podían disponer de ellas como un recuerdo o para colocarlas en lugares sagrados o en ambientes domésticos.

Para abrir e imprimir estampas, los promotores acudían a lugares tan dispersos como Madrid, Salamanca, Valladolid, Astorga, Barcelona, Valencia, Sevilla y otros centros, pues era allí donde se encontraban grabadores tan prestigiosos como Pablo Alabern, Mariano Brandi, Juan de la Cruz Cano, Simón Gabilán Tomé, Tomás Francisco Prieto, Juan Antonio Salvador Carmona, etc.

La calidad técnica de las estampas es variada, como corresponde a la diversidad de dibujantes y grabadores que intervinieron en su composición y ejecución. En ocasiones, las matrices calcográficas hubieron de ser retalladas por estar "cansadas", es decir, por haber perdido la profundidad de los surcos debido a su reiterado uso en sucesivos tirajes o estampaciones. Algunas estampas, reproducidas primero mediante la técnica calcográfica, también fueron reproducidas posteriormente mediante la litográfica.

La estampa devocional consta habitualmente de tres partes: la representación de la imagen, la leyenda y el pie. En ocasiones, la imagen va enmarcada por motivos que reproducen escenarios fingidos, un retablo o parte de él, la capilla o el camarín donde se encuentra, e incluso contener, en escenas secundarias, el exterior del lugar donde se venera y algunos de los prodigios realizados por su medio.

La leyenda identifica el título de la advocación, su patronazgo y su lugar de veneración; también puede recoger las gracias espirituales concedidas por la jerarquía eclesiástica a los fieles que rezasen ante la imagen o adquiriesen la estampa; su dedicación a una persona, cofradía o pueblo, y a veces un escudo o un emblema del promotor o de la persona a quien se dedica.

Finalmente, el pie suele identificar al dibujante que diseñó la composición y al grabador que abrió la plancha o la retalló, así como la ciudad en la que se confeccionó la matriz y el año de su ejecución.

Algunas de las estampas conservadas tienen, fuera del espacio entintado, bordados y aplicaciones de lentejuelas y otros adornos, generalmente realizados por manos monjiles.

El Museo Diocesano agradece al Obispado de Zamora, al Archivo Histórico Diocesano, a las parroquias y a los particulares la cesión temporal de sus obras para la realización de la presente muestra.

E-mail del evento: museo.diocesano@diocesisdezamora.es

Web del evento: http://www.diocesisdezamora.es/delegaciones/ver-museo-diocesano-24

Últimos días

Fechas

Del 29 diciembre de 2017 al 26 junio de 2018

Enlace

Dirección

Museo Diocesano de Zamora - Plaza de Santo tomás, s/n. Municipio de Zamora. 49002 Zamora.

Información adicional

De lunes a sábados de 10 h a 14 h y de 17 h a 20 h. Domingos y festivos de 10 h a 14 h.