EL CONCEPTO EN EL ARTE

El término "concepto" ha sido utilizado con acepciones propias tanto en la literatura como en la filosofía antes que en el arte. Razón por la que en este adquiere el carácter elevado y a veces metafísico que tanto perturba y, en ocasiones, aleja de la realidad artística.

Al arte conceptual, elaborado y medido en los años 60, se le quiere diferenciar del arte objetual, considerando este, el de la pieza única, el objeto como producto procesado por el artista. Y quizá en este desarrollo es donde radica la única diferencia razonable, la que se quiere establecer entre ambos procesos.

El pionero, Marcel Duchamp, pretende anteponer al artista la propia obra. Considerando esta más importante que el propio artista, algo que a todas luces es cierto. Solo que según como se mire.

¿Pero qué es el propio concepto como origen del arte? En cualquier caso, toda idea da origen y es causa del resultado en que concluye el producto, particularmente para el mercado del arte. Lugar donde encontramos un cúmulo de apreciaciones y resultados cuyo origen, siendo común, origina visiones diferentes. Y por supuesto, todo tipo de interpretaciones. El sujeto en el arte tradicional es el producto del concepto del artista, que elabora una obra que no puede ser replicada y cuyo fin no es utilitario sino estético. Porque todo arte es subjetivo y obedece a las razones del artista. Por el contrario, el objeto en el conceptualismo es donde se encierra y reduce la idea que lo produce. Es la obra total que supera al propio autor haciendo de este un mero interviniente, igual que cualquier otro espectador. Aquí la subjetividad se multiplica por tantas visiones como espectadores. Solo tiene vida el objeto. Y todos somos artistas. De acuerdo a las tesis del conceptualismo, donde el concepto es lo único que interesa.

En esta controversia que, sin embargo, no es habitual pudiéramos establecer la gran diferencia entre ambas interpretaciones del arte. Pues ambas, como galgos y podencos, son perros. O dicho de otro modo, ambas visiones forman el mundo del arte. Sin embargo, como resultado de esta pugna se ha abierto la caja de pandora donde ha quedado encerrado el mayor incentivo del arte tradicional: la belleza.

La interpretación que se hace en el arte contemporáneo de la idea que encierra toda obra ha transformado todos los movimientos plásticos desde los 60. Y en alguna medida fundiendo ambas concepciones, lo que ha dado lugar a no pocas pesadillas en medio de los sueños.

El conceptualismo, el mundo de la idea, es un divertimento para el artista. Como tal, ha ampliado límites anteriormente impensables. Pese a conseguir con ello una dimensión a la que no ha llegado con la misma claridad la información que se necesita del arte en la educación artística, con la salvedad, obviamente, de los más cercanos a este mundo.

Así pues el concepto prima sobre el resto. Y la originalidad, la diferencia y la sorpresa son valores que ocupan una parcela importante en el currículo de los nuevos ideólogos. Donde el arte está en manos de todos, pues todo el mundo es artista.

A pesar de lo cual, la belleza sigue moviendo al mundo. Eppur si muove. (Galileo Galilei)

Luiso Orte

(Texto procedente de la web del Ayuntamiento de Burgos)

*Más información en el archivo adjunto

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