Narciso Maisterra es un pintor vocacional, que en las décadas sesenta y setenta del siglo pasado vivió en los Estados Unidos, cuando el centro artístico y el mercado del Arte mundial se desplazó de París a Nueva York. Allí conoce y convive con las tendencias pictóricas de vanguardia.

Sin embargo, en relación con estos grupos y corrientes pictóricas coetáneas a su obra, se mantiene al margen, ofreciéndonos creaciones artísticas personales, con un estilo propio, heterodoxo, marcadamente peculiar, en gran parte autodidacta, pero de formación compleja. Partiendo del realismo como una síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento, busca la esencia del ser humano en un mundo caduco y efímero, despreciando el culto al cuerpo del nuevo hedonismo. Transmite con su obra un mensaje impactante, tratado desde un punto de vista postmoderno y vanguardista.

Maisterra es original y provocativo; repulsivo tanto como magnético; inquietante a la vez que autén­tico; sugestivo y salvajemente humano. Su temática y sus planteamientos compositivos, son inusuales e innovadores; giran, casi siempre, en torno al ser humano, abordándolo en solitario, dejando entrever unos sentimientos de profunda soledad, incomunicación y angustia.

Solo el pintor Francis Bacon es su referente artístico por excelencia. Representa para él, la gran fuer­za creadora e inspiradora. Su estética y temática le influyeron tanto, que lo reconoce como un anteceden­te en su obra. En sus autorretratos organizados en un políptico a modo de retablo, plasma, con un meta­lenguaje expresionista, "el dolor que todos llevamos dentro", como un Francis Bacon revitalizado.

No concibe sus cuadros como mera decoración, para él, pintar es una necesidad vital. Evidencia la búsqueda constante de la existencia y de la esencia humanas. Su contemplación no nos deja indiferentes, perturba, inquieta, intimida, desasosiega; nos recuerda continuamente "el paso fugaz de la presencia"; nos provoca interrogantes sobre la vulnerabilidad y fragilidad del ser, la vejez, la soledad…

Excelente dibujante, que consigue con una austera gama de colores, un extraordinario tratamiento de la luz y de la atmósfera. A través del óleo o del pastel, pinta en sus obras cuerpos ancianos desnudos, estu­dios anatómicos que trascienden de lo corporal para comunicarnos el mensaje de la existencia humana y su fugacidad. Nos gritan desde su silencio tempus fugit, pero sin tragedias, asumiéndolo con naturalidad.

Maisterra, con sus mujeres inertes, en decúbitos pronos y supinos sobre mesas, nos evoca a la mor­gue… Intenta aprehender el momento. Vuelve la caducidad de la vida. Crea visiones congeladas, aisladas del entorno, pero con una profunda carga existencial. Sus modelos, plastificados con transparentes cenda­les, asemejan cuasi cadáveres hiperrealistas en inusuales e innovadores escorzos.

En su obra reciente, de su paleta también salen mujeres adultas, precisas, sensuales y voluptuosas. Claroscuros de estudios anatómicos femeninos sin rostro, entre las luces y sombras del sol de verano en el jardín y en las salas del museo, pintadas con naturalidad, sin artificios. Realismo intimista sin posibilidad de hallar fuera de sus cuerpos la razón de su existencia.

Ángel del Olmo García

Historiador del Arte

Está pasando ahora

Fechas

Del 20 agosto al 27 septiembre de 2020

Enlace

Dirección

Fundación Díaz-Caneja. Museo de Arte Contemporáneo - C/ Lope de Vega, 2. Municipio de Palencia. 34001 Palencia.

Información adicional

De martes a viernes, de 9:30 a 14:00 y de 18:00 a 21:30 horas. Sábados, de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:30 horas. Domingos y festivos, de 12:00 a 14:00 horas.