Museo de Valladolid. Este grabado es la imagen más antigua que se conoce del retablo de la capilla de San Pedro Regalado, en la iglesia del Salvador de Valladolid. Presenta la composición que adquirió en 1720, años después de que se unieran la congregación del Santo y la cofradía de la Virgen del Refugio, bajo el nombre que la cofradía del Santo aún mantiene en la actualidad: Cofradía de san Pedro Regalado y nuestra Señora del Refugio. Con anterioridad, no se encontraba en el retablo la imagen de la Virgen, que vino ocupar el lugar de una custodia según se cita en la documentación de 1718.

En mayo de 1710, a instancias del párroco de El Salvador, Pedro de Rávago, un grupo de feligreses formaron una congregación que denominaron de San Pedro Regalado y Ánimas pobres del cementerio. Para garantizar su estabilidad la acogieron a la protección del Marqués de Aguilafuente, Baltasar de Zúñiga y Ayala, que había dado una crecida limosna para terminar las obras de la capilla de san Pedro, a quien los vallisoletanos ya venían dispensando culto desde su beatificación en 1683.

Según ha investigado Pilar Calvo Caballero, la congregación de san Pedro se formó con 30 miembros de la parroquia "de los exercicios más honoríficos". Su regla establecía que se podía admitir a personas pertenecientes a otras parroquias -siempre con preferencia a vallisoletanos sobre los que no lo fueran- y como cuota de ingreso debía pagarse un cirio de cuatro libras de cera blanca. Era una congregación devocional y de ánimas que celebraba con toda solemnidad la fiesta del Santo en mayo y, en noviembre, una fiesta de Ánimas por los pobres del cementerio de la parroquia.

La cofradía del Refugio se había fundado en 1659, en el convento de san Juan de Dios, que cuidaba pobres desamparados. Luego pasó al convento de la Trinidad Calzada, donde residía en el momento de su fusión con la de san Pedro. Se denominaba de Nuestra Señora del Refugio y de los que mueren sin confesión, y a veces se reunía en la iglesia del Val, lugar que quería abandonar por su incomodidad.

En el grabado se ve la estructura del retablo cuya zona central, transparente, es presidida por la imagen de san Pedro en su iconografía más habitual: transportado por ángeles. Es obra del Pedro de Ávila, en 1709. Debajo, sobre un gran pedestal, está Nuestra Señora del Refugio, que adopta aquí una iconografía de Virgen Dolorosa al pie de la Cruz, obra también atribuida a Pedro de Ávila. A sus lados, dos ángeles en pie que portan mazas, esculturas estas que ya estaban en la anterior composición del retablo y que bien podrían ser imágenes de materiales más efímeros, al estilo de las que con frecuencia se utilizaron en la época para realzar fiestas y celebraciones. Arriba, flanqueando el coronamiento, dos angelotes con los símbolos del Santo: un cayado y un libro.

En la zona correspondiente al banco del retablo se representa el Infierno con figuras que, según consta a ambos lados, serían de "ánimas que mu / eren sin confesión". En el centro, una gran cartela explica la dedicatoria del grabado a don Valerio de Zúñiga Enríquez Fernández de Córdoba, IX marqués de Aguilafuente, cuyo escudo nobiliario figura bien visible.

Tanto el retablo como el altar y la escultura del Santo fueron sufragados por Gabriel de Medina Mieses, escribano de número en Valladolid y cofrade fundador. La imagen de la Virgen fue sufragada por el párroco Pedro de Rávago hacia 1720.

El grabado y su dibujo son obra del vallisoletano Bonifacio de Quevedo Peti -nieto del pintor, también vallisoletano, Manuel Peti. El original de esta copia del Museo se conserva en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, sirviendo de portada a la encuadernación de un conjunto de documentos del año 1749.

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