Museo de Valladolid. Es una de las piezas destacadas del Museo por pertenecer a la colección fundacional de la antigua Galería Arqueológica, germen del Museo Arqueológico de Valladolid.

Viene a ser una caja cerrada, formada por una estructura de madera ensamblada. Su parte delantera, algo más ancha que la trasera, es la puerta de acceso. Su interior o habitáculo está todo guarnecido de terciopelo rojo, ribeteado de fleco y sencilla pasamanería; se abre al exterior por tres vanos que estan dotados de vidrios, en origen deslizantes, tanto por dentro de los paneles laterales como por dentro de la puerta , mediante un sencillo sistema de arrastre con una cinta. De los cuatro pasadores de hierro dispuestos en los costados, los traseros son ligeramente más distantes del cuerpo de la caja, para dar paralelismo a los largueros de madera –desaparecidos- que se introducirían por ellos cuando la silla era trasladada por dos porteadores.

Todo el exterior es de cuero, para mejor aislamiento y protección del ocupante. El techo, que presenta forma abombada, se decora en todo su perímetro con clavos de latón dorados, de cabeza cónica, y con tachuelas de cabeza circular dispuestos en dos filas. En los ángulos tiene pequeños huecos circulares que indican que, en su día, tuvo remates decorativos. El cuerpo del vehículo en sus paneles laterales, montantes y marcos de ventanas, se ornamenta con molduraje, también dorado, de líneas sinuosas y rocalla. La puerta se articula con tres bisagras y conserva el cierre o pestillo de origen con su manilla, así como una cerradura con su bocallave que se añadió con posterioridad.

Sus características y dimensiones se atienen a las adoptadas generalmente para la fabricación de este tipo de vehículo. En Francia, donde la silla de manos fue de uso extendido, eran obra de ensambladores y carroceros, ateniéndose a un diseño y medidas que, si variaban en su aspecto exterior llegando a las decoraciones más exquisitas, mantenían una estructura y dimensiones apenas sin alteraciones, según explica el ebanista André Jacob Roubo en su tratado L'Art du menuisier-carrossier. Con arreglo a unos principios constructivos de solidez y ligereza, comunmente utilizados, esta silla presenta similitudes con ejemplares realizados en Genova (Italia), un posible origen que, hoy por hoy, no podemos documentar. Quizá propiedad del Hospital de Esgueva o legada por algún bienhechor, debió de utilizarse para traslado de enfermos y médicos hasta deteriorarse o quedar fuera de servicio, librándose de su destrucción por haber sido destinada a confesonario, función que no era raro dar a estos muebles tras su vida útil.

Las sillas de manos, de las que en Valladolid no se conoce que se conserven más ejemplares, fueron un medio de transporte urbano para trayectos cortos muy utilizado en los siglos XVII y XVIII, especialmente en Francia, Italia e Inglaterra.

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Fechas

Del 7 mayo al 7 junio de 2020

Enlace

Dirección

Museo de Valladolid - Plaza de Fabio Nelli, s/n. Municipio de Valladolid. 47003 Valladolid.