El Museo de Zamora. Una decidida vocación contemplativa define el particular modo de registrar el entorno de Carlos G. Andrés. Su mirada fotográfica, a pesar de su insoslayable relación con la materia, nunca ha mostrado el menor interés por la identificación de lo que reproduce y ha renunciado con determinación a la capacidad narrativa inherente al medio. El lenguaje abstracto define su trabajo artístico desde hace cinco décadas.

Un constante impulso a decantar la mirada le predispone a observar sin prejuicio donde otros no miran y a depurar la imagen eliminando cuanto de anecdótico ofrece todo relato. Su universo visual, compuesto por fragmentos de la realidad más común, se nutre de superficies gastadas, de estructuras geométricas, de veladuras y reflejos ubicuos. Sus imágenes, paisajes mínimos, reclaman así una percepción autónoma basada en un código propio al margen de la representación.

Desde los inicios de su trayectoria y a través de sus amplias series (ABS, MM, LM, S, HP, Diálogos, etc.), de las que aquí se muestra una selección, Carlos G. Andrés hace evidente su posicionamiento en el debate que entre abstracción y figuración también se plantea en la fotografía. Sin artificios previos, su visor se limita a seleccionar, acotar y encuadrar eliminando el contexto para captar un mundo desapercibido, inaprensible. Sus fotografías adquieren a partir de ese momento una condición que las relaciona con el medio pictórico, pero también una entidad más cercana a la de las creaciones poéticas y musicales: son impresiones efímeras, emotivas respuestas a estímulos que pueden ser muy concretos, pero que quedan ocultos, como sus encriptados títulos, para reflexionar sobre el paso del tiempo, la memoria, la condición humana.

Como una paradoja, fue sugerente invitar al fotógrafo, en apariencia indiferente al entorno, a experimentar en un lugar específico y singularmente estético, el Museo de Zamora. Su reflexivo ejercicio de mirar en un escenario pensado para la mirada ha tomado forma en la pequeña serie que completa esta exposición. El resultado es una extraña huella, un rastro desmaterializado, fugaz, en el que superposiciones, variaciones, secuencias y distorsiones carentes de color desvelan el anhelo de fotografiar la luz, su vibración.

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Fechas

Del 8 julio al 5 septiembre de 2021

Enlace

Dirección

Museo de Zamora - Plaza Santa Lucía, 2. Municipio de Zamora. 49002 Zamora.