La llanura de Tierra de Campos, en el suroeste de la provincia de Palencia, es un paisaje de horizontes infinitos a veces rotos por los esbeltos campanarios de los pueblos, como faros en un mar cerealista.

En medio de este escenario lleno de vida, a poca distancia de la localidad de Paredes de Nava, la laguna artificial de La Nava es el epicentro del Espacio Natural denominado La Nava y Campos de Palencia, fruto de un importante trabajo de recuperación que imita el ciclo hidrológico natural propio de una laguna esteparia.

Gracias a ello, La Nava se ha colocado en el mapa ornitológico europeo como un destacado hábitat para las avutardas y para una de las especies más amenazadas del continente: el carricerín cejudo. Así mismo es un referente para la cría del ganso común, la gaviota reidora, el fumarel cariblanco y la garza imperial.