La ciudad de Ávila es la más alta de España y bien invita a pensar que es la más cercana al cielo, reforzando así su carácter místico. Aquí nació Santa Teresa de Jesús y su huella está latente en cada uno de los rincones que dibujan su espacio de intramuros.

Su emplazamiento estratégico en lo alto de la colina que domina desde las llanuras abulenses hasta las montañas del sistema Central llevó a los romanos a fundar la primera ciudad. Desde entonces todas las culturas han pasado por Ávila, pero es la Edad Media la que dejó su símbolo más universal: la muralla románica. Este magnífico anillo de dos kilómetros y medio, ochenta y siete torres y nueve puertas abraza un casco histórico de gran valor, por lo que todo el conjunto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.