Bajo la eterna mirada del Cristo del Otero, el más grande de España, se extiende una ciudad tranquila, verde y llena de patrimonio. Al igual que la historia de otros muchos lugares de Castilla y León, la de Palencia está salpicada de momentos de esplendor y otros de decadencia, pero todos en mayor o menor medida han dejado su huella cultural. Así la ciudad mira al Canal de Castilla, la obra magna de la Ilustración presume de tener uno de los legados modernistas más importantes de España y presume de su catedral, la tercera más grande de nuestro país, por detrás de Sevilla y Toledo.

La catedral de San Antolín comenzó a construirse en 1321 sobre otra anterior románica, la cual a su vez estaba levantada sobre los restos de una primitiva visigoda. Concebida inicialmente como un templo gótico, el paso del tiempo introdujo soluciones arquitectónicas renacentistas, así como incorporaciones ornamentales y retablos barrocos y neoclásicos, sin olvidar las magníficas obras de arte de El Greco, Zurbarán o Alonso Berruguete.